Ayer fuimos al territorio de mi tío y sus colegas para ver como esa aquella zona. Empezamos subien do por unas zetas que hay al lado del hospital abandonado de los tuberculosos. Pim pam, pim pam y estos tíos se empiezan a despegar... Zezu y yo nos lo tomamos con calma, ya que todavía no estamos recuperados del domingo. Pero bueno subían a ritmo solamente apto para Fernando, Rubén y co. La verdad es que se nota que mi tío ha echo deporte siempre porque para llevar 1 mes con la bici no veas como tira.
Una vez arriba de las zetas empezamos, por fin, la primera
bajadilla. Peligrosa, sobretodo por la inclinación y el terreno que estaba muy muy suelto. Continuamos hacia arriba y a partir de ahora son todo rampones de pista, en ocasiones de punta sillín. Zezu y yo al chinochano. Una vez arriba contemplamos las
vistas que son cojonudas, la mola a la derecha y Montserrat a la izquierda.
Descendemos en busca de una trialera bastante chunguilla, que por cierto no grabo, pensando que si lo voy haciendo... que torrrpeeeeee. Zezu se pone delante mio y me marca el terreno, lo cual facilita mucho el trabajo. La verdad es que Rubén, del hierro, Jua ... hubieran disfrutado en esta parte del recorrido.
Paramos para arreglar un pinchazo del maquinón del grupo, ahora no recuerdo su nombre, y llegamos a la parte
final. En resumen: una ruta corta pero intensa, sobretodo por el ritmo impuesto. Espero que un día nos acompañen en una de nuestras rutas pare enseñarles lo que hay por aquí.
Un saludo.
La ruta